Los creyentes adventistas del séptimo día me suelen inundar con preguntas cuando saben que he representado a la Iglesia Adventista del Séptimo Día en la Organización de Naciones Unidas (ONU) y en reuniones de organizaciones cristianas ecuménicas.
“¿Cómo ven exactamente los adventistas la unidad cristiana, las relaciones interconfesionales y el ecumenismo?” es lo que suelen preguntar. “¿Por qué los adventistas prefieren aceptar y mantener solamente el estatus de observadores y no ser miembros entre las organizaciones cristianas ecuménicas? ¿Por qué los adventistas aceptan relacionarse con otros grupos cristianos y no cristianos y a la vez se abstienen de ser parte de los cuerpos ecuménicos cristianos y religiosos organizados?”
Mi respuesta es sencilla: Es legítimo para todas las personas de buena voluntad unirse para salvar vidas, proteger vidas, y afirmar la importancia y santidad de la vida. Es incluso más urgente para todas las personas asociarse para hacer de este mundo un lugar mejor para todos los seres humanos, contribuyendo a una mejor salud, educación, y un trabajo humanitario en toda dignidad, libertad, justicia, paz y fraternidad.
Todos estos servicios y actividades de la Iglesia Adventista del Séptimo Día buscan promover la vida, y una vida en abundancia. En el cumplimiento de la misión de la iglesia, los adventistas se relacionan con otras organizaciones cristianas. Respecto su posición en las organizaciones cristianas globales, la Iglesia Adventista ha mantenido un estatus de observadora en las reuniones y ha estado abierta a asociarse con otras iglesias en áreas que no comprometen su identidad, misión y mensaje. La regla de oro e no mantener la membresía en ningún cuerpo ecuménico que erradique o erosione la voz distintiva adventista en referencia a la soberanía de Dios el Creador, el sábado y la segunda venida.
En principio, los adventistas no se involucran en alianzas con otras iglesias debido a la adhesión adventista a un enfoque holístico e integrado de las doctrinas bíblicas y para defender las doctrinas que los adventistas consideran que han sido marginadas, modificadas u olvidadas en el curso de la historia de la iglesia.
Dicho esto, unidad no es una palabra fea. Los adventistas valoran la unidad así como Dios también lo hace. La unidad está enraizada en la existencia de Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo. Los adventistas promueven la unidad por causa de la misión, para dar a conocer a Cristo a todos los grupos de personas, lenguas, tribus y naciones. Los cristianos también pueden unirse para hacer de este mundo un lugar mejor a través de la promoción de la salud, la educación, el trabajo humanitario y la promoción y protección de los derechos humanos.
Pero los cristianos deben tener en cuenta que perderán de vista su llamado principal si no se unen para levantar y modelar los valores espirituales cimentados en el evangelio eterno. Las virtudes teológicas de la fe, esperanza y amor son supremas en la comisión cristiana y un regalo para el mundo. Estas virtudes pueden florecer mejor cuando la libertad religiosa es una realidad. La libertad religiosa para los adventistas es el antídoto al ecumenismo sincretista y un llamado a abrazar la verdad con la inalienable libertad de conciencia, libertad religiosa o de creencia, libertad de expresar públicamente las creencias propias, libertad de invitar a otros a compartir las creencias de uno o a unirse a su comunidad de fe.

Una mirada detenida al ecumenismo